Solo dos años pasaron hasta que llegó la secuela. Su trama no varía demasiado, solo que en este caso los viajeros son mujeres. En esta segunda parte se muestra cómo funciona el sistema interno del Hostal, con seguridad privilegiada y un servicio exquisito y específico para los lunáticos huéspedes. El momento donde ofrecen cuarto por cuarto una motosierra es algo alucinante. La película aumenta en tortura, el gore está mucho más marcado y las herramientas para la masacre son amplísimas. EN resumen, una secuela que cumple sus requisitos de muy buena manera. El final es algo fantástico. La última superviviente se dispone a negociar su libertad contra el sistema maligno y corrupto en el que está atrapada. Su única chance es acatar el lema del Hostal. “Nadie puede irse sin matar a alguien”. Lamentablemente, esto solo logrará llevar a la protagonista a volverse loca y pasar a formar parte de la “Caza de Élite”.

ALGUNAS ESCENAS

VALORACION: 8,5 ptos.